¿Cómo proteger la libertad de expresión y el derecho a la privacidad?

Asistimos a momentos de la historia de quiebres de paradigmas. Hasta hace muy poco,  navegábamos por Internet, nos sumábamos a redes sociales casi siempre sin analizar mucho la cuestión,  pensando que la libertad de expresión y  el derecho a la privacidad era respetados por todo el mundo.

Las redes sociales nos conectan con otros, nos hacen conocer las fotos del cumple de 15 al que no pudimos ir, nos hacen llegar información de primera mano (Twitter), sin intermediarios que tergiversen las cosas. A las empresas, les hacen vender más y conectarse con sus clientes.

Pero las redes sociales sobrepasan a las naciones y comienzan los problemas para hacer respetar estos derechos.


En estos días, pese a los terribles sucesos en Libia y a conversaciones entre la Casa Blanca y Google, esta empresa se niega a dar de baja el video  llamado “Inocencia de los musulmanes”. Como dice el Washington Post, no pretendemos con esto, justificar ningún tipo de violencia. Pero si se supone que esa acción puede calmar los ánimos en muchos países ¿porqué no tomarla?

Por otro lado Twitter, estuvo también involucrada en dar a conocer o no, mensajes de un manifestante de Occupy Wall Street. La empresa se negaba a dar esta información privada, pero tuvo que acceder pues  los plazos se vencían y un Juez de Manhattan intimó a la empresa. Y finalmente entregó los Tweets de Malcom Harris. Este pedido puede sentar jurisprudencia en materia de libertad de expresión en línea. En este caso, la empresa trató de proteger la privacidad.

Facebook cambia las aplicaciones y políticas de privacidad como se le da la gana. Pese a tener tu muro cerrado, puedes enterarte de información de otros, por el “timeline” notificaciones que aparecen en la parte derecha. ¿Alguien nos preguntó si estábamos de acuerdo?

Facebook y Google, van rastreando nuestros gustos y nos ofrecen publicidad específica para nosotros.

Vemos atónitos cómo empresas privadas tienen mucho más poder que gobiernos elegidos por los pueblos, a veces apoyándolos. Y en otras ocasiones, perturbándolos. Y sobre todo, en momentos de elecciones.

Todos sabemos la utilidad de las redes sociales. Pero quizás el costo de estar comunicados y conectados es esta sensación de vivir en una remake de lo que relatara  Orson Wells, un Gran Hermano Mundial.

[fuente: InfoBae ; Washington Post ]

 

 

 



4 Comments

  1. Eduardo A. Marclay 21 septiembre 2012
    • Hector Russo 22 septiembre 2012
  2. Eduardo A. Marclay 22 septiembre 2012
    • Hector Russo 22 septiembre 2012