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Imagen cortesía Pixabay

Internet de las cosas… uno de esos términos que cada vez se mencionan más. A grandes rasgos se puede resumir de la siguiente manera: todo estará conectado a Internet, conformando un impresionante ecosistema digital. Suena bonito, debo decirlo, pero en lo personal tengo serias dudas sobre si me gustaría que todo estuviera conectado a la red.



Por supuesto que me gustaría que cuando mi refrigerador se quedara sin leche, pudiera hacer el pedido automáticamente a la tienda. También quisiera que el bote de la basura me recordase cuando estuviese lleno (siempre se me olvida). O que el cepillo de dientes me diga como debo cepillarme de mejor manera. Por solo mencionar algunas cosas.

Quisiera lo anterior y muchas cosas más porque así me despreocuparía de algunas cosas triviales de la vida. Sin embargo, hay un par de cuestiones que detienen mi euforia inicial, y me invitan a reflexionar un poco más. La primera está relacionada con notificaciones en mi celular, y la segunda con caídas de conexión.

Desde hace algún tiempo las notificaciones de redes sociales me excedieron y tuve que desconectarlas. Si esto fue así, creo que no soportaría que mis tenis, mi lámpara de escritorio, mi cafetera, etc., me enviasen notificaciones. Por ello espero que cuando el Internet de las cosas sea una realidad todo venga con la opción de desactivar notificaciones.

Ahora bien, seguramente nos acostumbraremos pronto a que todo esté conectado a la red, por lo que cada que falle la conexión, ocurrirá un verdadero apocalipsis. Es por ello que espero que todo funcione con normalidad aún cuando no haya conexión, de lo contrario me lanzaré a buscar cosas antiguas. Suena drástico, pero podría pasar.

Y algo en lo que no quiero ni pensar mucho todavía: cuando todo esté conectado a la red seguramente habrá quienes me conozcan incluso mejor que yo. Con todos los datos recabados alguien podrá saber la forma en que corro, incluso mejor que yo; o cuantas veces al mes me lavo los dientes.. o muchas cosas por el estilo: da un poco de miedo.