Foto: Tony Cenicola/NYT/Redux/eyevine

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Las impresoras 3-D serán dispositivos que todos tendremos al alcance en unos 20 años más escribía hace unos cuatro años aquí en GeeksRoom.



A la velocidad de la inventiva, la industrialización y el aporte de los centros de investigación en este momento ya podemos (nosotros no aún) fabricar nuestro propio hígado o nuestras manos gracias a la impresión tri-dimensional.

Pero en Eindhoven (Dinamarca), Barcelona (España), y Nueva York (EE.UU) se mueven en otro campo nada descomplicado como la medicina. Se trata de la fabricación de alimentos a partir de las impresoras 3D.

Cabe preguntarse si en una década más todos podremos tener estos dispositivos en nuestro hogar como hoy lo hacemos con las portátiles, los smartphones o los televisores. Ese es el gran debate.

Para Hod Lipson, un ingeniero en la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York, la respuesta es positiva. Solo que dicha impresora no imprimirá plástico sino alimentos, dice el experto.

En Dinamarca se acaba de celebrar la primera conferencia dedicada a la impresión de alimentos en 3D. Y el logro más reciente es la producción de chocolates por parte de la compañía Chocolate Globe. Y la TNO – siglas en danés, que es la organización para investigación aplicada en Eindhoven trabaja en determinar las cantidades nutricionales de alimentos que los enfermos en un hospital requieren.

Máquinas Naturales en Barcelona, a través de su Foodini, buscan introducir este tipo de tecnología en la cocina.

Alimentos a prueba y ensayo

Se imagina usted –sí, por ahora solo imagine, porque todo lo que le estoy contando aún reposa en laboratorios, una persona haciéndose su propia barra de desayuno acorde a sus precauciones alérgicas, cantidad de calorías, su edad y el estado de su salud en un día particular?

Los investigadores juegan con varios parámetros como la cantidad de aire atrapado en los alimentos, la densidad de la comida, la cantidad de fibra, que al fin y al cabo son los que le dan la textura a los alimentos. TNO dice haber tenido buenas experiencias ya con la producción de quesos y yogurt.

De la textura a nuestro paladar

Si percibe algo por el olfato es normal que usted piense o comente: “Se me hace agua la boca”. El sentido del gusto debe quedar satisfecho.

Y para que esto suceda la tecnología en este campo aún tiene que mejorarse. La mayoría de las 3D trabajan con pastas o polvos así que los productos derivados tienden a ser muy suaves en general. Pero ustedes conocen que los alimentos tienen su muy particular textura, y lo que se está obteniendo aún dista de ser eso.

La otra cuestión a considerar es la rapidez en la producción. Las impresoras tri-dimensionales son lentas en promedio. Por ejemplo, las bolitas de chocolate de Chocolate Globe se toman alrededor de una hora en imprimirse. Si quiere atender a 40 clientes, necesitará dos días para satisfacer sus necesidades.

No es lo que se requiere realmente en términos de tiempo. Ni del paladar.

Aunque los seres humanos nos venimos adaptando a los cambios tecnológicos con mucha rapidez y ya por varios años.

Via: nature.com