Steve Jobs: Entre Dios y El Diablo

Por qué no podemos parar de seguir escribiendo a cerca de Steve Jobs? Desarrollaremos nuestra respuesta.

Esta no es una discusión filosófica ni religiosa, por el contrario es un análisis muy subjetivo de los hechos y por ello está abierta a la más amplia discusión, si lo prefieren. Ahora tenemos herramientas para publicación inmediata y por eso la cobertura es más amplia. Cuando Disney y Eisntein murieron la gente se enteró el próximo día por el periódico y lo comentaron con una docena de conocidos en los días siguientes. Hoy es diferente, al menos para los que gozamos de acceso a la web.


Una de las cosas que hace que los medios sigan escribiendo sobre la vida y éxitos de Steve Jobs, es la prominencia de los productos de Apple.

Ese contacto emocional desarrollado entre la gente para con esos productos. El cuidado que se les pone y se los adquiere tantas veces solo para mostrar que YO también tengo uno de ellos. Y el número de usuarios ha crecido sino geométricamente, exponencialmente, si los que aprendieron esos conceptos, pueden diferenciarlos. Steve Jobs fue la personificación de esos productos y por tanto la conexión con sus clientes y usuarios.

Los más convencidos del aporte de Jobs lo han llegado a comparar, hasta sobremedida, con luminarias como Thomas Edison, Henry Ford, y Alexander Graham Bell. Pero apenas unos pocos han encontrado similaridades con el héroe del mismísimo Steve, el inventor de la fotografía instantánea y el genius domus de Polaroid Corporation, Edwin Herbert Land.

Aunque las similaridades con Thomas Edison, el inventor norteamericano más conocido en realidad existen, son muy pocas. Tal vez que en los dos casos el público ha expresado sus condolencias a lo largo y ancho de todo el mundo, superando incluso a la de varios mandatarios o jefes de estado.

Además los dos, Edison y Jobs, tuvieron menos instrucción escolar que sus contemporáneos. Los dos tuvieron el poder y privilegio de visualizar proyectos a gran escala; y, cada uno siguió esa ‘voz interna’ a la hora de tomar decisiones. Ambos tenían un temperamento terrible que llegaba hasta hacer temblar a sus empleados. Entre las contradicciones que son mayoritarias, a Edison, la gente lo vio como “The Wizard of Menlo Park“, una persona ajena, y por tanto imposible de reconocer personalmente. Con el señor Jobs, fue más real, tenía la misma estatura que la gente de hoy y era tan vulnerable como ellos mismos.

Otra de las razones para que sigamos escribiendo sobre Steve es que se fue relativamente joven, para ser un hombre de su talla y estatura, intelectual digo. El promedio de vida de un hombre en los EE.UU. es de 76 años. En el resto del mundo es de 67. Así que este hombre, en plena edad productiva, le robó al planeta 20 años de contribuciones.

No se necesita ni siquiera ser fan de Apple para aceptar que Jobs fue un verdadero iconoclasta. Es triste y a la vez frustrante, llegar a pensar en lo que perderemos en términos de innovación y de disrupción en nuevas tecnologías durante los próximos 20 años, pues Steve Jobs ya no está entre nosotros. Y no porque no quisiera, él como nosotros amaba la vida y era multimillonario, solo que su cáncer no tenía cura.

Steve Jobs no es Dios. Y nadie lo reclama ni lo creería

A pesar de que Jobs es una figura que ha transformado la era de la tecnología, existen los que no ven las cosas como la mayoría. O la menos esa es nuestra impresión, y por tanto seguiremos escuchando y leyendo del ex-CEO de Apple por cientos sino miles de años.

Nadie reclama que Steve Jobs sea un Dios. Lo que sí hacen, personas como Guy Kawasaki es proponer lecciones aprendidas del ‘poeta de las computadoras’. Una de ellas, por ejemplo, sostiene algo con los que nos identificamos. Los expertos, en la era del internet no existen. Si es que los hay, no son personas que hacen las cosas, ellos solo las aconsejan (!?)

Richard Stallman se ha dicho, está contento de que Jobs se haya ido. Pero esa nota está fuera de contexto. Lo que Stallman realmente dijo es:

Como el alcalde de Chicago Harold Washington le dijo al corrupto ex-alcalde Daley, “No estoy contento que esté muerto, pero si que haya desaparecido“. Nadie se merece morir – ni siquiera Jobs, no el señor Bill, ni siquiera gente con pecados más grandes que los de ellos. Pero todos nos merecemos el fin de la influencia maligna en las computadoras de la gente, por parte de Jobs…Desafortunadamente, esa influencia continua a pesar de su ausencia. Solo debemos esperar que sus sucesores, aquellos que quieran continuar con su legado, sean menos efectivos.

Las declaraciones de Stallman han hecho que Joe Brockmeier de ReadWriteWeb.com sugiera su remoción de la Free Software Foundation.

Existen otras voces que creen Jobs está siendo sobredimensionado. Si a usted le gustan los productos de Apple, está bien. Son productos. Ellos no tienen alma. No son héroes, ni lo es su creador, no importa que tan preparado haya estado. Vamos a llorar a Steve Jobs de la misma forma que lo haríamos con cualquier otro hombre de bien, con modestia, en privado, y en silencio. Aquellos de ustedes cuyos recuerdos ya han adoptado un tono casi religioso: busquen ayuda, escribe Hamilton Nolan de Gawker.com

Y a Nolan se le une Ryan Tate del mismo Gawker para en detalle explicar algunas cosas como el trato a sus empleados que mencionamos más arriba, y que casi todo el mundo, refiriédose a las eulogías sobre Steve Jobs, por política omiten comentar.

Jobs definitivamente, como ser humano, fue un ser extraordinario pero no es simple, ni se puede elaborar, que sea un Dios peor el diablo.

Usted discrepa con nosotros, gustosos leeremos o escucharemos sus comentarios.

[Imagen cortesía de Quick Meme]



2 Comments

  1. Mr Totó 10 octubre 2011
  2. Jaime Figueroa 10 octubre 2011