Para el 2016 ya no tendremos satélites para prevenir catástrofes naturales en América

Mientras unos dicen que las advertencias de las autoridades para evacuar sus lugares de residencia debido al huracán Irene han sido sobredimensionadas, en Nueva York al menos; otros dicen que ha habido pérdida de vidas humanas y pérdidas materiales que agregan tres mil millones de dólares a los 35 mil millones que ya lleva durante este año los EE.UU., por concepto de destrucción por fenómenos naturales.

Y los tres mil millones son solo datos estimados porque tomará tiempo evaluar realmente el rango de pérdidas causadas por el huracán que finalmente fue degradado a nivel 1 y luego pasó a ser solo una tormenta tropical.


Pero la suerte de la gente que vive en este lado del globo podría depender de lo que haga el gobierno norteamericano con los fondos para la Administración Nacional Ocenográfica y Atmosférica (NOAA). Para el 2016, los satélites que orbitan en los polos y los de importancia vital para determinar el pronóstico de eventos catastróficos como el huracán Irene, podrían desaparecer.

Si el Congreso norteamericano no asigna fondos suficientes para la NOAA, esta organización no podría mantener ni actualizar la flota de satélites que administra y sobre cuales datos los meteorólogos, las fuerzas armadas, equipos de rescate, compañías de energía y los que trabajan modelando el clima, dependen absolutamente.

Kathryn Sullivan, deputy administrator en NOAA, estima que con el presupuesto actual apenas si tienen dinero para seguir operando por un año más. Sin asignaciones suficientes no podrán continuar con sus investigaciones, y el desarrollo de GOES-R, la nueva generación de satélites del NOAA.

Existen dos tipos de satélites que ayudan en la predicción del tiempo desde el aire. Los satélites geoestacionarios que flotan a unos 35.888 km de altura y los satélites polares que orbitan norte-sur desde unos 869 km de altura. La complementación de estos dos tipos de satélites es crítico para determinar eventos extremos del estado del tiempo.

Los satélites polares-orbitales son los responsables del 93 por ciento de los datos para modelar los pronósticos de NOAA y que son los que ve en la TV, en su smartphone, en The Weather Channel y AccuWeather. Su precisión no es discutible. Una diferencia de 8-16 km/h en la predicción de un huracán equivalen a 30.5 cm de inundaciones.

Dan Satterfield es el ‘hombre del estado del tiempo’ en Huntsville, Alabama. Este experto dice que la tecnología de los satélites norteamericanos va 20 años retrasada respecto de la de los europeos. Y a pesar de eso, con los actuales, por cada km de exactitud, los pronósticos son más exactos y por ende de mayor ayuda en periodos críticos como los huracanes, para evacuar a la población.

Los satélites geoestacionarios ofrecen una visión limitada sobre los océanos. Y no hay gente para ubicar ahí. Es gracias a los satélites orbitales que giran alrededor de la tierra unas dos veces por día (imagine la cáscara de una naranja pelada en cortes circulares) que se pueden ver los océanos y establecer predicciones fidedignas.

Esperemos que estos valiosos instrumentos no pongan en riesgo vidas humanas si no se les ofrece suficiente dinero para su desarrollo y funcionamiento. Los satélites orbitales son capaces de medir la temperatura, la presión atmosférica y otras propiedades físicas y químicas.

Los satélites geoestacionarios tampoco sirven en latitudes altas. Eso deja a los chilenos, canadienses y habitantes de Alaska muy dependientes de los satélites polar-orbitales. Pero y si no hay dinero y se le corta presupuesto como a la NASA? Podrán al final los políticos, precautelar no solo el desarrollo de su propia tecnología sino millones de vidas humanas en este continente?

[Fuente Huffington Post][Foto cortesía de Emma Huyo]

3 Comments

  1. Valente Espinosa 29 agosto 2011
  2. Jorge García 29 agosto 2011
  3. Ocias88 29 agosto 2011
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