Argumento: ¿Es la propiedad intelectual un ‘hecho inmoral’ por sí mismo?

El artículo sobre herramientas para buscar imágenes bajo Commons, me hizo recordar de otro que he leído en TechDirt, escrito por Mike Masnick.

Mientras caminamos por calle con un niño pequeño que lleva en sus manos un jugete, no hay duda que si otro pequeño desconocido se aproxima, no dejaremos que tome su juguete porque eso simplemente no está permitido por normas convecionales. Eso puede darnos una primera noción de propiedad y ser catalogado como un hecho relacionado con la moral.


En una economía de abundancia esa propiedad puede desaprecer porque cada vez que existe sobreproducción, el valor de los bienes tiende a acercarse a cero. Será muy difícil vender nuestro libro -en el caso que hayamos publicado uno, o declarar propiedad sobre un bien que existe en abundacia. Todo dependerá del mercado y no solo se trata de hacer dinero, pues el dinero no solo es un valor de cambio sino que parafraseando a Jason Calacanis, este significa tiempo, significa calidad y la calidad significa éxito.

Lo económico desde el punto de vista de Masnik – el autor del artículo en TechDirt, no tiene nada que ver con la moralidad. Pues la cuestion moral solo aparece cuando alguien recibe algún tipo de perjucio. Mientras el internet ha roto para siempre el valor de la propied, la propiedad intelectual en este caso, también ha roto la barrera de la escasez, al poner en manos que muchos, bienes y valores que antes estaban prohibidos.

El error de muchos de nosotros es que pensamos que por estar en el internet todo es gratis y todo está en el Public Domain. Aunque así lo parezca eso es falso en lo absoluto. Cada pais tienes sus leyes para proteger la propiedad intelectual y Creative Commons es solo un complemento a eso. Aunque algunos enarbolen, muy confundidos, que han tomado (plagiado) algo del internet en nombre del Fair Use, no está libres de responsabilidad moral – y legal como veremos más adelante. El derecho a la propiedad intelectual es una ley, Fair Use es solo una guía, muy confusa por cierto.

Ahora bien, David Koepsell, en su libro Quién es tu Dueño? (Who Owns You?), trata de explicar sus razonamientos en torno a la propiedad intelectual, un tanto nuevos y revolucionarios. Koepsell habla de la diferencia entre bienes de propiedad muebles e inmuebles, el concepto de bien raíz corrompe la ley y a las “instituciones” – debido a los hechos por sí mismos. Si poseemos un bien físicamente hablando, no hay necesidad de una ley que diga que usted se reserva los derechos de uso. Es de su propiedad. Pero si se trata de una idea o una expresión, se necesita una institución o ley para tratar de protegerla del uso por parte de los demás.

En otras palabras, pone de manifiesto lo que se conoce como escasez de bienes e infinidad de bienes. Por su naturaleza, los bienes que son escasos son excluyentes y hasta causan rivalidad. Los bienes infinitos no lo son.

Esto lleva a Koepsell a establecer que el “commons” es demasiado simplista. Por qué? Porque a su criterio existen dos tipos de Creative Commons: los commons por necesidad sea legal o institucional – como los parques nacionales o el sistema de carreteras. Sin estas instituciones, los ciudadanos estarían tentados a tomar posesión. Pero existe otro tipo de commons, los de libre elección. Un bien que no puede siquiera poseerse fuera de la ley. Ejemplo de esta segunda clasificación serían los genes, o cualquier otra expresión humana.

Así que el problema de la propiedad intelectual es que ve como una sola categoría del commons a aquel “por necesidad” y el “por elección”, bajo la falsa creencia de que son lo mismo. Esta en entredicho: el propósito de un dominio público por propia decisión es evitar la tragedia del commons y distribuir los escasos recursos de tal manera que todos puedan compartirlo. Pero si asumimos que los commons por necesidad conllevan a una tragedia de los mismos, cuando en realidad no existe tal, lo que estamos haciendo es una distribución de bienes que es menos eficiente.

Pero si tomamos la decisión de limitar la eficiencia de un determinado espacio, tal como limitar tus derechos a la libre expresión, tus derechos a innovar o el derecho a nuestros propios genes, lo que haces es producir daños. Y esos daños sí son inmorales.

Juzgue usted y anote sus comentarios.

Más sobre esta argumentación puede ser vista en este video del CATO Institute, una fundación no gubernamental encargada de la investigación de políticas públicas con sede en Washington, EE.UU.