Foto de Scott Gould en Flickr

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Un estudio reciente de Common Sense Media, escrito por Vicky Rideout, asevera que hay mucha diversidad en el uso de la tecnología y el social media. Fueron los adolescentes y pre-adolescentes (teens & tweens) el objeto de estudio. Todo depende de si son hombres o mujeres, jóvenes o adultos, ricos o pobres e incluso blancos, hispanos o morenos.



Los pre-adolescentes pasan frente a una pantalla 4.36 horas en promedio. Los adolescentes 6.40 horas en promedio por día.

Siempre ha existido preocupación por el exceso de uso de los medios. Pero su uso excesivo no significa que todo sea negativo, ni que lo estén haciendo más que antes que pareciera el Internet. En la década de los 60’s se creía que la TV era una pérdida de tiempo. Han transcurrido más de 50 años y hemos podido sobrevivir.

Y sin embargo de todo, de acuerdo al estudio, la TV y el escuchar música prevalecen como las principales formas de entretenimiento entre los adolescentes. No son los mensajes de texto.

Pero si usted o su hijo joven o adolescente ha enviado entre 2,000 y 4,500 mensajes de texto este mes último; y esto se refleja en quedarse dormido en la escuela, una disminución en su relación padre-hijo, entonces siga leyendo. Nosotros le ofrecemos un plan.

10 Consejos para eliminar el exceso de envio de mensajes de texto

1. Enfrentar el problema. Si a usted le desespera que su interlocutor no puede sentar un segundo su teléfono es tiempo que asuma el control y lo empiece por discutir en familia. Sea directo y exprese su inconformidad pero negocie con los involucrados sobre las maneras de mejorar los canales de comunicación. Haga que el tema sea ‘nuestro’ en lugar de solo ‘tuyo’ o de ‘él’ o ‘ella’.

2. Asumir responsabilidades, hacer su parte. Admita que usted mismo es parte del problema por no intervenir más temprano (si es el caso). Asuma su propia responsabilidad y establezca reglas y así puedan trabajar juntos. Si los mensajes de texto no es sólo un problema de su hijo, sino el suyo también, empiece por dar el ejemplo, sea en casa o en la escuela. Asumo que más de un educador leerá este artículo.

3. Respetar la cultura. Recuerde que para algunos adolescentes el hacer caso omiso de un texto (ignorarlo) es como cometer un suicidio social. Intente ser respetuoso de la cultura en la que ellos les ha tocado vivir, ya sea que usted entienda y está de acuerdo con estas prácticas o no.

4. Comience con algo pequeño y continúe. Los cambios se asimilan mejor cuando se introducen lentamente. Comience con un “no celulares en la mesa” para luego pasar a dejar los smartphones en salidas cortas, como ir a ver películas, a la iglesia, o cuando salen a pasear. Cuanto más su menor de edad se acostumbre a la ausencia física del teléfono, más fácil puede ser el frenar esa necesidad urgente de mirar el teléfono.

5. Desconectarse un día a la semana. El mismo Robert Scoble lo ha hecho. Usted también puede. Le recomiendo desconectarse del Internet (olvidarse de toda la tecnología) un día a la semana o entre horas establecidas todos los días. Esta práctica le ayudará a restablecer el equilibrio comunicacional en el hogar.

6. Modele su autocontrol. Los hijos no hacen lo que les dice, sino lo que ven que usted hace. La próxima vez que reciba una alerta de mensaje de texto mientras se encuentra en medio de una conversación personal o familiar, silencie su celular. Si su hijo adolescente ve que usted toma control de su nivel de compromiso, es altamente probable que lo imite. El mensaje o llamada puede esperar, a menos que sea su madre, le digo a mi hijo.

7. Enseñar la autogestión. Vale la pena ejercer un poco de moderación. O como se dice, ‘todo con moderación’. Como escribí antes, ellos los más jóvenes, deben aprender que no están obligados a responder a un texto de inmediato. Explicarle el concepto de autocontrol y cómo con esto son ellos quienes tienen el poder para decidir cuándo, cómo y a quién responder. Será necesario que usted siente ejemplo de cuáles son las prioridades.

8. Establecer horarios. Esto es muy complicado por mi propia experiencia. Sus hijos quieren hasta dormir con el celular. Pero debe asumir el rol de padre/ maestro. Estudios recientes muestran que los mensajes de texto utilizados de forma compulsiva afectan a los adolescentes físicamente. Establezca cual es la hora tope en la noche que ya no se puede tener contacto con el teléfono, para asegurarse que su hijo no está gastando sus valiosas horas de sueño en mensajes de texto con sus amigos.

9. Inicie una llamada en lugar de un texto. Es falsa la idea que el mensaje de texto es más rápido (aunque si más discreto). El aislamiento, la depresión y la falta de amistades significativas son temas tanto para adolescentes como adultos. Anime a su hijo a que llame a sus amistades, demuestre ser proactivo en lo que predica.

10. Alentar otros intereses. Por experiencia le cuento que uno abre el celular porque siempre lo tiene a su alcance o porque no tiene qué hacer. Así que ofrezca otras oportunidades a su hijo en otras áreas de la vida, sean estas aficiones, académicas e intereses únicos. Consistentemente desarrolle su autoconfianza para probar cosas nuevas.

En conclusión, a todos nos debe preocupar que no hemos pasado de ser consumidores. Apenas un 3 por ciento de los jóvenes están produciendo contenido. Pero hay razones para ser optimistas. Los medios están aquí por siglos y los medios electrónicos más del tiempo que cada uno de nostros puede incluso recordar. Nuestros niños ahora son más inteligentes, más saludables y menos propensos a la criminalidad que las generaciones anteriores. Eso es innegable.

No es es punto a favor de los medios, pero como lo expresa Larry Magid en su nota periodística, los medios online no tienen una correlación negativa con los niños.