Escultura  "The Awakening" en Washington, DC .  Foto de Jonathon Colman.

Escultura “The Awakening” en Washington, DC . Foto de Jonathon Colman.

Los trolls, snerts y haters son un gran problema para los usuarios de la gran autopista como para los sitios web.



Aunque la mayoría sino conoce, intenta practicar las reglas de etiqueta en las redes sociales, existen aquellos que de forma deliberada optan por una conducta antisocial y escriben comentarios inflamatorios, despectivos o fuera de contexto.

En el mejor de los casos un troll se convierte en una frustrante incomodidad, en el peor, pueden convertir la vida de un internauta en una miseria.

Afortunadamente, Justin Cheng, Cristian Danescu-Niculescu-Mizil y Jure Leskovec de la Universidad de Stanford en California, han encontrado una forma para descubrir a los villanos en sus inicios y así prevenir los excesos a los que suelen llegar.

El riesgo como toda actividad automática es que el algoritmo bloquee a usuarios que no debería. Este es un falso positivo en el que los investigadores seguramente deberán profundizar.

Para el estudio se analizaron las comunidades online de tres sitios: CNN.com, Breitbart.com, e IGN.com. Y los resultados solo se obtienen luego de analizar los primeros 10 posts de los molestadores.

Los 10 mil usuarios que fueron eliminados de estos tres sitios les permitió a los investigadores responderse tres preguntas: 1) Si aquellos usuarios eran antisociales a través de toda su vida en comunidad o solo al final de ella; 2) Si la reacción de la comunidad ocasionaba que su conducta se empeore; y, 3) Si los usuarios antisociales pueden ser identificados de manera fidedigna desde un comienzo.

Tales respuestas y procedimientos claramente indican que aquellos molestadores o trolls, que son luego eliminados, tienden a escribir comentarios de pobre calidad y además la calidad de sus aportes disminuye con el tiempo.

Mientras que las comunidades online pueden tornarse tolerantes en un principio, su paciencia dismnuye conforme trascurre el tiempo.

Detectar, bloquear y eliminar a los troll requiere inmenso esfuerzo humano. Sin embargo este mismo proceso permite a los desadaptados operar por periodos mayores de tiempo.

La investigación de Chang y su equipo permite efectivamente identificar a los troll en comunidades del Internet pronto. Y así se aliviaría de manera esperanzadora algo de la carga que ellos significan.