Cortometraje: La Rosa Congelada - Foto de Marc Nadal en Flickr

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Un reporte científico aparecido en Proceedings of the National Academy of Sciences da cuenta que el infanticidio masculino es la causa de las relaciones sociales monógamas en los primates superiores.



La monogamia humana se cree puede haber evolucionado por diferentes razones y bajo diferentes circunstancias que la monogamia que se observa en la mayoría de las aves y los mamíferos.

Es muy posible que la monogamia como tal no haya evolucionado en el sentido genético en lo absoluto, sino más bien en un aspecto cultural, porque a pesar de que algunos fósiles han sido interpretados como evidencia de la monogamia durante la prehistoria humana, sus antepasados presentan demasiado dimorfismo sexual respecto al tamaño como para ser considerados naturalmente monógamos.

Los biólogos ubican a la monogamia en una perspectiva muy amplia para así tratar de determinar los factores que han determinado su evolución.

El estudio liderado por Christopher Opie del University College en Londres, utilizando estadística bayesiana y de máxima probabilidad exploró tres rasgos en 230 especies de primates: cuidado paterno, sociabilidad femenina e infanticidio.

Con su comportamiento infiel, explica La Vanguardia, las hembras de chimpancé pretendían evitar un destino muy cruel para sus retoños. Intentaban confundir a los machos, a través de su infidelidad, para que ellos no supieran con certeza que los hijos que ellas parieran fueran suyos y así poder salvarles la vida.

La literatura sobre primates está plagada de teorías acerca de cómo la necesidad de limitar el infanticidio determinó su organización social, incluida la tendencia de los machos a acompañar y proteger a la hembra que tiene a uno de sus hijos.

Frans B. M. de Waal del Emory University en Atlanta y Elise Huchard de la Universidad de Montpellier en Francia, han estudiado los hábitos de los primates y concluyen que las chimpancés mantenían relaciones sexuales con muchos machos para confundirlos y así evitar que fueran capaces de distinguir a sus crías de las que no les pertenecían. De esta manera lograban impedir la matanza de su propia descendencia.

Los orígenes de la monogamia en los seres humanos son únicos pero este estudio es un primer indicio de las condiciones que favorecen la evolución de la monogamia y que pueden ayudar a entender cómo el caso humano se compara con el de otros animales, y qué tendencias naturales (por ejemplo, la unión, el cuidado) han sido determinantes para llegar a un arreglo de tal semejanza.

Después de todo si una mujer es infiel, es algo que lleva en miles de años de evolución y lo hace para proteger y dar mejor vida a su progenie de acuerdo a la conclusión de Opie.