Keuls smartphone terras - Foto de David van der Mark  en Flickr.

Keuls smartphone terras – Foto de David van der Mark en Flickr.

Y con la de los hombres también.



Un estudio derivado de una encuesta aplicada solo a 143 mujeres casadas y publicado esta semana en la Revista de Psicología de los Medios de Cultura Popular, asevera que la tecnología y las pantallas que nos mantienen ocupados están actuando como medios de ‘tecnoferencia’ entre las parejas.

El 70% de las mujeres asegura que los teléfonos inteligentes interfieren con sus relaciones sentimentales y románticas particularmente de alcoba. Quienes difieren, creen que similares porcentajes debe aplicarse a los hombres considerando que la vida sexual es mayoritariamente controlada por las mujeres.

Dicha interferencia varía desde utilizar el celular mientras están en la calle por casualidad hasta mirar el Facebook justo en el momento de una discusión. Si tienes algunos hábitos con la TV, el celular, la computadora o las tabletas, sigue leyendo.

Las entrevistadas dicen que el dispositivo de tecnología que mayor daño causa a sus relaciones es la computadora, seguida de los smartphones. De los cinco escenarios presentados, el más típico es cuando la pareja levanta el celular durante sus ‘periodo de descanso’, con un 62% de mujeres que aseveran vivirlo al menos una vez al día.

El 47% de estas mujeres dicen que su hombre se distrae viendo la TV durante sus conversaciones al menos una vez al día, mientras que un tercio de ellos saca sus teléfonos en medio de una conversación o durante una comida. Un 25% dijo que su compañero envía mensajes de texto o correos electrónicos a otra persona mientras sostienen una conversación frente a frente

Este tipo de comportamiento se lo ve en todos lados dice la autora del estudio, Sarah Coyne, psícologa de la Brigham Young University. En un baile de diversión fuera o dentro de casa, cuando en vez de bailar se ocupa de mirar su celular. En el comedor que en vez de conversar cada uno tiene el celular en la mano. Y así infinidad de casos que no es del caso describir.

El problema mayor de esta intrusión de la tecnología y los medios, no son ellos como tales, sino cómo la mujer llega sentirse. El conflicto con la tecnología como usted sospechaba está asociada con relaciones muy pobres que a su vez se asocian con una vida poco satisfactoria.

Por supuesto el universo de estudio es muy pequeño como para generalizar ya que otros factores pueden estar interviniendo en el buen vivir de una persona. De ello están conscientes los investigadores. Pero para aquellos sufriendo de “smartphone interruptus”, la solución no es remover la tecnología de sus relaciones.

La misma Sra Coyne dice que no resulta para nada descabellado el discutir con la pareja de lo que es aceptable o no, respecto a los dispositivos de tecnología tanto en el comedor como en el dormitorio. Llegar a cuerdos ayudaría.

La decisión más radical es cero smartphone en estos lugares. O al menos ponerlos a gran distancia que sea muy difícil alcanzarlos. Le sugiero leer los comentarios en el artículo original de esta nota.