Inocentes huevos y su asociación con el cuidado de la mitocondria - Foto de Frank Monnerjahn en Flickr

Inocentes huevos y su asociación con el cuidado de la mitocondria – Foto de Frank Monnerjahn en Flickr

Cuando lo leí me causó sonrisas por lo sensacionalista de los titulares con los que algunos medios publicaron la nota torno al AP39, un donante de sulfuro de hidrógeno, que estimula la bioenergía celular, ejerce efectos citoprotectores y nos protegería contra la pérdida de la integridad del ADN mitocondrial en las células endoteliales sometidas a proceso de oxidación in vitro.



Así lo presentó CNet: Cualquier persona que haya dejado accidentalmente escapar uno en una reunión social comprenderá el horror de quedarse atrapado al olor de percibir un gas flatulento. Pero en vez de avergonzarse cuando se le sale un gas/pedo/flatulencia/ventosa en público, asúmalo con orgullo, ya que puede haber ayudado a alguien con su salud.

Al menos esa es la conclusión a la que han llegado algunos científicos de la Universidad de Exeter quienes sostienen que el compuesto (H2S) que se encuentra en el olor a huevo podrido y en las flatulencias humanas, podrían algún día ser útil para mitigar el daño celular en parte responsable de ciertas enfermedades.

El Departamento de Administración de la Seguridad en el Trabajo y la Salud Laboral de los EE.UU. (OSHA por sus siglas en inglés) dice que el sulfuro de hidrógeno en cantidades, es altamente tóxico y peligroso, ya que es inflamable y explosivo, además de causar inconsciencia de forma rápida.

Lo que sigue fue el reporte de la CNN. En pequeñas cantidades sin embargo el H2S (Y para el laboratorio AP39) y en el lugar correcto, puede prevenir fallos en el corazón, accidentes cerebrovasculares, diabetes, artritis, demencia y llegar a frenar el envejecimiento. Una vez el AP39 entra lentamente en pequeñas cantidades concentradas de gas a la mitocondria, las “centrales eléctricas” de las células que absorben los nutrientes, las descomponen creando energía. Previniendo así o revirtiendo el daño mitocondrial que se considera clave para el tratamiento de una variedad de dolencias.

Las mitocondrias débiles a menudo van de la mano con enfermedades graves. Debes saber que cuando te enfermas, tus células crean su propio sulfuro de hidrógeno para apuntalar el órgano celular según el profesor Matt Whiteman, de la Escuela de Medicina de la Universidad en Exeter en el Reino Unido. Cuando el gas es insuficiente , es necesario proveer AP39. Dejar de hacerlo significa dejar morir la célula y con ello perder su capacidad de supervivencia y el control sobre la inflamación.

Los resultados de la investigación están publicados en la Revista MedChemComm y fueron presentados en la III Conferencia Internacional de Sulfuro de Hidrógeno en Biología y Medicina el pasado junio en Kyoto, Japón.

Para los que siguen el tema debe comprenderse claramente que el estudio aún sigue en el laboratorio, se ha realizado con animales y con ningún ser humano aún. Es un investigación de tipo preliminar en lenguaje científico.

Acotamos además que la investigación se está llevando a cabo en varios modelos de la enfermedades. Los resultados son ciertamente pre-clínicos, pero en los modelos de enfermedades cardiovasculares, más del 80 por ciento de las “centrales eléctricas” de las células en las mitocondrias sobreviven bajo condiciones de otro modo altamente destructivas, si se administra el AP39.

Los primeros indicios en estudios en pequeña escala muestran que en presión arterial alta, el AP39 revierte la rigidez de los vasos sanguíneos y reduce la presión arterial. También mejoraron drásticamente las posibilidades de supervivencia después de un ataque al corazón al disminuir sus latidos, mejorando así su eficiencia.

Fuente: University of Exeter| DOI: 10.1039/C3MD00323J.