En este artículo el periodista en investigador Bruno Geller, perteneciente a la Agencia de Noticias CyTA del Instituto Leloir, describe la Reducción de molibdato a molibdeno azul, debido a una bacteria antártica.

Las bacterias Pseudomonas DRY1 aisladas en suelos de la Antártida son capaces de reducir casi en un 100 por ciento la presencia de la forma química de un tipo de metal pesado que afecta algunos ecosistemas. El hallazgo, realizado por investigadores de Argentina y de Malasia, podría favorecer el desarrollo de métodos efectivos para limpiar suelos o reservas de agua afectados por actividades humanas

Los investigadores malayo-argentinos encontraron que la cepa de Pseudomonas DRY1 inhibieron en un 95 por ciento el efecto contaminante del molibdato, un metal pesado muy común que se produce a partir de la industria siderúrgica y es asociado a otras actividades humanas como la minería, diversos procesos de catálisis industriales y la inhibición de los procesos de corrosión, es citado haber dicho el Dr. Walter Mac Cormack, director del Departamento de Microbiología Ambiental y Ecofisiología del Instituto Antártico Argentino (IAA) y uno de los autores principales del estudio publicado en la revista científica BioMed Research International.

¿Qué tienen de especial las bacterias DRY1?

Las Pseudomonas sp. strain DRY1 fueron aisladas de suelo en el área de la base científica Carlini, en la Isla 25 de Mayo del archipiélago antártico de las Shetlands del Sur. Estos microorganismos pueden crecer y actuar en condiciones extremas, con mínimas invernales de 22°C bajo cero y máximas estivales de 10°C.

La bacteria convierte el molibdato de sodio (Mo6+) a molibdeno azul (Mo-blue). El estado de modificación se produce a través de lo que los científicos involucrados llaman una serie de enzimas “reductasas”.

Para entender el ambiente en el cual se trabajó, Cormack explica: “Además de la temperatura, estos suelos son extremos porque poseen muy bajos niveles de nutrientes, son muy secos y están altamente irradiados por rayos ultravioletas”.

Una modificación en los métodos de investigación también permitiría en aguas que ya están contaminadas. Del mismo modo Mac Cormack indica que se pueden construir reactores con esa cepa bacteriana inmovilizada de modo que el agua fluya a través de esa matriz como una ‘red’. En el caso de la limpieza de suelos, existen otras alternativas que varían de acuerdo al tipo de contaminante, el mecanismo de acción de los microorganismos y las condiciones ambientales requeridas.

En época de lucha verde en diferentes frentes y que combaten la contaminación ambiental, los resultados de la biorremediación utilizando microbios puede ser tal vez la única tecnología barata y viable para remediar los contaminantes metálicos en la Antártida y otras regiones frías del planeta.

Via Agencia CyTA