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Por Julio Aliaga

Muchos de los lectores de esta gran web son especialistas redomados en el uso de Intenet para los que este post es muy posible que sea un ladrillo de perogrullo, pero espero que este artículo también sea leído por los que comienzan y sobre todo pueda llegar a empresarios, usuarios no profesionales de las nuevas tecnologías.

Unas voces se alzan esgrimiendo que el estar en Internet es la salvación a todos nuestros problemas de crisis en las empresas y, por ende, del empleo y la competitividad del tejido empresarial

Otras voces se alzan indicando que la “burbuja” provocada por esa corriente es la que no deja avanzar en el sentido correcto, sólo es humo, no se vende con Redes Sociales, una web y/o un blog

A los primeros, normalmente proveedores de servicios en el ámbito de Internet, Social Media, Marketing Online, etc…  se les oye más, debido a que precisamente utilizan esos medios y ya sabemos que la población está hiperconectada.

A los segundos no se les oye tanto, claro, no están tan conectados. Y sin embargo, como empresas y tejido económico y social, seguramente son los que deberían ser más escuchados.

En mi humilde opinión ni Internet es la solución, ni tampoco el problema. Las formas son la clave.

Los problemas son, conscientemente o sin serlo, causados por personas, físicas, con nombres y apellidos independientemente de que estén englobados en un grupo social que se comporta como tal.

Las soluciones, cuando llegan, también son llevadas a cabo por personas, con un criterio concreto, basada en la experiencia, gracias a su creatividad, a su innovación (que no tiene porqué ser tecnológica).

Así, las herramientas, sólo influyen en la medida de cómo se usan.

Lo que la informática revolucionó la economía nadie lo niega. Pero no fue porque compramos ordenadores y nos pusimos delante de él a ver qué pasaba. Avanzaron gracias a la informática y a la ofimática los que mejor lo aprovecharon, los que aprendieron a utilizarlo y sacar provecho, con curiosidad, con talento, creatividad y ganas, tanto propio como para con sus clientes, supieron escuchar lo que su mercado demandaba, y con la informática aprendieron el cómo, y se lo ofrecieron. El “lo uso porque no me queda más remedio” no fue la motivación más adecuada.

Topicazo, lo siento, pero no hace mucho existía la frase lapidaria: “si no tienes una página web, no existes”. ¿Os suena? Muy parecido a hoy con las redes sociales, blogs, etc.

Pero…. ¿es que no era/es cierto?. Bien saben que sí los que apostaron por tener una página web en sus inicios, con calidad, un escaparate atrayente, con un servicio real al usuario y navegante, que es el cliente potencial. No dirán lo mismo los que colgaron su web basados exclusivamente en esa frase. Es como quedarse delante del ordenador recién comprado, sin encenderlo y cruzado de brazos esperando que haga algo. “tengo una web porque no me queda más remedio“.

El cambio que se produce hoy, en el que estamos inmersos, es, si cabe, más fuerte todavía. Ya no se trata de tener nuestro escaparate en Internet esperando que la gente pase por allí (haciendo caso omiso a otros escaparates, millones de ellos) y se fije sólo en el nuestro. Ahora cabe la posibilidad de llamar la atención del cliente para que vea lo que ofrecemos, cabe la posibilidad de que nos escuchen, y no sólo nos oigan, cuando les explicamos nuestras bondades sin tener que llamarles, cabe la posibilidad de que, además, nos ayuden en la tarea de darnos a conocer.

Sin embargo llevamos tantas décadas acostumbrados a un sistema diferente, unidireccional que podemos definir el medio de internet como un medio desconocido. Mucho de lo aprendido hasta el momento ya no es válido, pero muchas otras cosas sí que lo son. Las personas son las mismas, por lo que todo lo que se refiere a ellas sigue siendo acertado.

Los “consejos baratos” (con tener una web basta, con un ordenador potente tienes todo solucionado, hazte un blog y un Facebook para vender más) son eso, baratos, de los que salen caros.

Haciendo un supuesto extremo, es cómo si a la humanidad con una superpoblación imposible de sostener y sin planeta al que “emigrar” se le hubiera dado, de repente, la posibilidad de vivir en el fondo del mar.

Con esos consejos, lo único que se conseguirá es andar por encima de las olas, cómodos porque es lo que siempre hemos hecho, respirar aire, pero totalmente fuera de donde está la ventaja y donde está el resto de las personas que por interés personal se han adaptado al nuevo medio, unos mejor que otros, pero se han adaptado. Incluso nosotros, que en nuestro trabajo intentamos vender, en la vida personal nos hemos adaptado, pero salimos, en la vida profesional siguiendo estos consejos, a la superficie, donde no hay nadie para intentar venderles o que nos compren (no es lo mismo).

“Si no sabes convertirte en cliente, probablemente no podrás escribir ningún anuncio” Leo Burnett (1891 – 1971)

En Internet, no hay que estar, hay que saber estar. Las formas son la clave y para eso hay que aprender, olvidarnos de muchas cosas que no eran ciertas antes, pero que hoy son más palpables que nunca. Principalmente el tratar al cliente potencial como un  objeto, diana de nuestra publicidad realizada sin escuchar realmente al cliente, basada en encuestas con poco o nada de población suficiente para ser objetiva.

Nosotros somos también clientes de algo, y sabemos cómo nos gusta que nos traten, nos ofrezcan, nos vendan y nos den soporte. No es muy diferente de como quieren los demás lo mismo.

Volviendo a Internet, tenemos que reaprender, adaptarnos al medio y la forma de hacerlo no es seguir trucos, atajos, tips, estadísticas interesadas, etc.

Hay muchos medios para aprender, desde Máster públicos, semipúblicos o privados, hasta formación a medida e incluso en nuestra propia casa, tenemos “marinos” consumados. Las nuevas generaciones se han adaptado perfectamente porque están creciendo a la par que los nuevos medios. Podemos dejarnos guiar, en el apartado técnico y en el conceptual.

Si bien hemos de desaprender, mucho de lo que conocemos, nuestro criterio propio, nos ayudará enormemente a encontrar, entre todo el ruido que producen los que hablan en el primer párrafo de este artículo, los referentes válidos, con amplia experiencia y con criterios objetivos, con enfoque de que ayudar a la productividad y competitividad de los demás nos ayuda a todos en nuestra productividad y competitividad.  Como la web de Geek’s Room por ejemplo.

Un saludo,

Julio

julio-aliagaEste artículo fue escrito por Julio Aliaga, con 20 años dedicados a la competitividad de las empresas. Marketing Estratégico On Line, Diseño de páginas web e Imagen Corporativa. Fundador y CEO en verescreer.es. Toda su presencia en las redes: tarjeta virtual