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Recién acaba de celebrarse la Cumbre del G20 en San Petersburgo, en medio de un clima tenso por las múltiples intromisiones de la NSA en las comunicaciones de muchos países. No es un buen momento para las relaciones diplomáticas mundiales, pero parece que el asunto está lejos de solucionarse, pues ahora Rusia también ha sido señalada.

Otro posible problema de seguridad

Resulta que Rusia obsequió unidades USB a los países participantes en la Cumbre, digamos que a modo de presente diplomático. El problema es que los periódico italianos La Stampa y Corriere della Sera informaron días después que las USB tenían un malware que permitía robar los documentos de las laptops donde se insertaran las unidades extraíbles.

Las unidades fueron entregadas a los miembros de las delegaciones, incluidos los jefes de estado, lo que implica que este acto podría causar mayores tensiones de las ya existentes. Claro que desde Rusia han negado todas las acusaciones y mencionan que es un intento por desviar la atención de lo ocurrido con la NSA.

Según el periódico Corriere della Sera, fue el presidente del consejo europeo, Herman Van Rompuy, quien sospechó de los presentes y mandó analizarlas a Bruselas, después de lo cual se advirtió con un memorándum a los miembros del G20 sobre las unidades infectadas. Sin embargo, curiosamente el vocero oficial de la Comisión Europea dijo que no se ha encontrado ninguna evidencia del problema.

La era de la diplomacia fallida

La diplomacia no está viviendo un buen momento, pues ha de ser muy complicado para los cuerpos diplomáticos entablar conversaciones con sus iguales de otros países cuando todos saben que mutuamente se están espiando. No hay mucho que pensar, creo que el espionaje siempre se ha llevado a cabo, solo que hoy en día el problema es que se ha hecho más público que nunca.

No dudo que Rusia haya intentado espiar mediante las USB de regalo, pues ninguna nación es tan “decente” como para dejar pasar la oportunidad de obtener documentos confidenciales. Sin embargo, me parece que este método de espionaje es algo arriesgado y podría decir que hasta infantil, pues cualquier podría deducir que las USB pueden ser analizadas exhaustivamente para localizar malware.

Seguramente pronto sabremos la verdad del asunto, pues las aguas están agitadas y parece que hoy día, a diferencia de las décadas pasadas, no es fácil que la información permanezca archivada y lejos del escrutinio público.

Vía | Fayerwayer