Si tenemos bibliotecas públicas, así mismo deberíamos tener buscadores de Internet públicos


Cuando menciono Guardian, me refiero al superconocido guardian.co.uk y no a ninguna divinidad angelical. Un muy interesante aspecto de los que pocas veces leerá, precisamente por el temor a ser penalizado por el buscador y por las mismas razones que se arguyen.

Existe un gran peligro en permitir que una compañía que hace dinero con anuncios, controle el index de todo el bagaje de conocimiento humano en el Internet, escribe Micah White.

Refresquemos la memoria un poco. En sus inicios Google fue concebido como un buscador libre de publicidad y sus mismos creadores Larry Page y Sergey Brin escribieron a su tiempo: “Esperamos que los buscadores que operan basados en anuncios, estarán, como es obvio, inclinados hacia los anunciantes pero alejados de las necesidades de los consumidores”

Eso que sus fundadores encontraban repulsivo en sus primeros pasos, a llevado a Google a convertirse ahora en una compañía de publicidad de acuerdo con el mismo CEO Eric Schmidt. Es decir, Google no es más un buscador conforme muchos hasta no hace mucho creíamos.

Algunos datos para tratar de convencerlo. Google se ha convertido en la compañía de publicidad en el Internet más grande del mundo. Ocupa el 85% de los anuncios a través de todos los sitios existentes en la web. Esto significa que el 98% de sus ganancias provienen, nada más y nada menos que de la contaminación del conocimiento online mediante sus anuncios comerciales.

El bagaje cultural, sea este en categorías o en index, es patrimonio de la humanidad y así lo será siempre. No de ningún país, peor de una sola compañía. Desgraciadamente hemos sido entrenados para ser investigadores complacientes en Google, pensadores cómodos y así hemos aprendido también a creer demasiado en un solo motor de búsqueda y su única manera de organizar el conocimiento en el Internet, mediante un automatizado index de palabras clave.

Por supuesto que debemos aceptar, como toda revolución social, que un sistema de organización del conocimiento lleva consigo tanto consecuencias sociales, políticas como económicas. Y lo que Google está haciendo con su index, no es siquiera de ellos. Este sistema ya fue aplicado por primera vez en la Biblia, allá por el 1230. En 1902 recibió la categoría de ‘index universal‘, un término acuñado por Henry Wheately.

Con toda razón hace unos 300 años, Jonathan Swift ya preveía los peligros de depender en los index para organizar el conocimiento humano. Los motores de búsqueda tal como están concebidos el día de hoy, impulsan el filtro de información, la lectura rápida y un pensamiento no significativo. Donde la categorización de Francis Bacon crea armonía y promueve el descubrimiento, el index hace pedazos el conocimiento y hasta nos vuelve estúpidos.

Así que antes de creer ciegamente en lo que “dice Google”, piense que antes que nada ellos lo que están haciendo es dinero ( y no solo servicio). Depende de nosotros si reclamamos por los ideales originales de Google y buscamos ese paradigma de organizar el Internet pero sin anuncios comerciales de por medio.

Repito, Google ya no es un buscador, es una compañía de publicidad!

[Fuente Guardian][Imagen CC Stéfan]


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