Los que han crecido pavoneándose con la tecnología no tienen idea de cómo vivíamos cuando no había ni siquiera TV a colores o video juegos. La tecnología como tal amplifica tu pensar y tus actividades, no importa quien seas. El reto está en que sino no te ubicas a la punta de los avances tecnológicos, entonces tampoco puedes conquistar la cima de tu propio mundo.

No es una cosa nueva la cuestión de las distracciones. Al principio eran los juegos tradicionales como el juego con objetos de madera (trompo por ejemplo) y el paso de los juegos a azar a las cartas de Yugioh. Pero son las computadoras, los celulares y smartphones los que ahora mantienen bajo constante estímulo a los más jóvenes.

Siendo estos mismos jóvenes lo que deben atender la escuela, están entonces, propensos a dificultades de concentración y aprendizaje. La mayoría de los estudiantes en los niveles de escuela elemental y secundaria o son apasionados texteando, jugando video juegos, adictos a Facebook o simplemente no pueden desprenderse de YouTube.


Investigadores de este fenómeno y de esa incapacidad de parar tan solo por un momento una vez que están inmersos en esas actividades, sugieren que los cerebros de los jóvenes pueden habituarse a este tipo de actividades, intercambiar actividades a cada momento de manera más fácil que el cerebro de los adultos. El problema es que son incapaces de concentrarse en una sola cosa.

Michael Rich, es un profesor asociado de la Escuela de Medicina en Harvard y el Director Ejecutivo del Centro para Medios y la Salud de los Niños en Boston. El académico cree que los jóvenes en edad escolar gozan de un cerebro privilegiado al no centrarse en una sola actividad, sino siempre estar buscando cual es la próxima actividad a realizar. Lo que preocupa es que estamos criando a estos niños en frente de pantallas líquidas cuyas neuronas van a conectarse de manera muy diferente a lo que se acostumbraba.

Woodside High School es un establecimiento en California cuya población estudiantil mayoritaria es hispana, seguida de blancos y luego la gente de color. Aquí como en la mayoría de colegios (no los college en fase superior al high school) no es raro ver a los estudiantes enviando cientos de mensajes de texto, jugando video juegos y virtualmente casi todos actualizando sus cuentas en Facebook. Todo con la venia del mismo Principal (Rector) en ese establecimiento.

Varios estudios recientes muestran que la gente joven de edad escolar usan las computadoras en casa más por entretenimiento que para aprendizaje y eso afecta las actividades escolares, especialmente en familias de escasos recursos. No todo el mundo es rico conforme la errónea creencia de aquellos que viven en los EE.UU. Jacob L. Vigdor un profesor de economía en la Duke University condujo una investigación que entre otras cosas determinó que cuando los adultos o padres no supervisan el uso de la computadora en casa, los estudiantes manejan su propias herramientas y como se espera, el impulso es a no hacer las tareas pero dedicarse a jugar.

La investigación de Vigdor también muestra que para los estudiantes es muy difícil establecer un balance entre tareas y pasatiempo. La Kaiser Family Foundation por ejemplo encontró, a inicios de este año, que la mitad de los estudiantes entre 8 y18 años la mayoría del tiempo (31 por ciento) están usando el Internet, mirando televisión o utilizando cualquier otro tipo de medios y solo algunos (25 por ciento) se dedican a hacer los deberes.

En otras palabras, los jóvenes creen que es motivador y más interesante navegar el Internet que completar tareas. Mi hijo por ejemplo envía unos 3 a 4 mil textos al mes. Y otros de su edad (14 años) mandan textos en una exhorbitante cantidad de 27.000 al mes. Sus dedos están tan adiestrados que prácticamente vuelan escribiendo y son capaces de llevar varias conversaciones a la vez. Imaginen cuándo es que no están texteando. La mala noticia estos estudiantes luchan por obtener una a A o una B en sus clases. No lo consiguen.

De mi propia observación . Mientras leen un libro, reciben un mensaje y deben parar de leer para poder contestar. Luego de un tiempo muy prudente, recién se dan cuenta de lo que estaban haciendo. “Me olvidé de hacer esto o lo otro” es una respuesta típica. Ellos quisieran parar, pero no pueden. Necesitan que alguien les recuerde que tienen un tarea pendiente.

Las cuestiones familiares también tienen que ver con el uso de la tecnología en el campo educacional. Si un adolecente tiene un argumento con su padres —algo de lo más común, entonces ellos buscan refugio en su propio dormitorio y en los video juegos como un escape de esa realidad. Muchos para poder cumplir con su profesor hasta deben terminar o hacer sus tareas en el baño de la escuela justo antes de su periodo de clase.

Los padres tenemos la costumbre de preguntar exclusivamente acerca de los deberes. Existan o no. Y estos mismo padres pueden controlar el uso de las computadoras en casa pero monitorear el uso de los celulares es muy difícil. Los jóvenes se defienden diciendo que ni sus teléfonos, ni los video juegos son los que causan esa falta de atención de la que hemos venido hablando. Dicen que en otros tiempos hubiera sido la TV o algo más el objeto de su distracción.

Un estudio en la German Sport University, en el 2007, en Cologne, encontró que los video juegos llevan a un ciclo del sueño inferior al que se tuviera si solo mirasen televisión. Pero también se descubrió que ocurre una disminución en la capacidad de los muchachos para recordar palabras de vocabulario. Mientras un joven duerme, el cerebro debe prestar atención si almacenar la información acerca del nuevo vocabulario o guardar el estímulo del juego. Ese cerebro puede preferir lo último antes que las palabras nuevas. Los resultados están en la Revista de la Academia Americana de Pediatría.

El descanso es al cerebro lo que el sueño es al cuerpo dice el Dr. Rich de la Escuela Medicina en Harvard. Sin embargo los menores de edad viven bajo constante estimulación de parte de la tecnología.

Por su parte Daniel Anderson, un profesor de Psicología en en la Universidad de Massachusetts en Amherst, cree que el multitasking, que son las varias actividades que se realizan con gadgets de manera altamente estimulante e interactiva, parecen tener un efecto más poderoso que la misma televisión en términos de relajación y concentración.

Usted amigo lector, si sucede que ya es padre, lo está pensando o simplemente ya ha seleccionado a su novia, piense que la generación futura, sus descendientes, no podrán escribir correctamente y tener éxito en la sociedad si solamente se dedican a ver videos en YouTube, pasan el tiempo usando los atajos en el lenguaje en los mensajes de texto o simplemente enviando correos electrónicos con muchas abreviaciones.

El punto es encontrar el balance entre la inmediata gratificación de los dispositivos con los que ahora viven nuestros niños y una inversión humana y social para el futuro.

[Fuente New York Times][Imagen CC Monica’s Dad]


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