Amaneceres y atardeceres seguramente son dos de los temas más fotografiados por aficionados y profesionales.

El éxito o fracaso de una fotografía que incorpora al sol dentro del encuadre va a depender de una correcta medición de la luz en una escena que se presenta de por sí complicada.

Hay un factor que nos juega a favor y se trata de la altura del sol, ya que en el amanecer o en el ocaso su nivel lumínico es lo suficientemente bajo como para que al incorporarlo a la imagen los contrastes sean perfectamente manejables.

Veamos una primera fotografía:


Una herramienta que va a ser fundamental en este tipo de fotos es el tipo de medición que va a efectuar la cámara. Si la nuestra nos permite elegir, utilizaremos la “medición evaluativa” y la haremos en proximidades del sol, aunque no directamente sobre él,  de manera que considere una zona un poco más amplia a su alrededor para tomar un promedio de exposición. Si se midiera con método puntual en el sol, éste sería el único bien expuesto ya que no hay otra zona de la imagen que tenga la misma iluminación. El sol saldría perfecto, inclusive podrían verse sus bordes pero el resto de la foto estaría subexpuesta en exceso.
En la imagen se puede notar que mi posición ayudó mucho a que aparecieran elementos iluminados en el primer plano. Estaba ubicado en una posición alta con respecto al nivel del mar, así que la cámara pudo captar todo un camino iluminado desde el sol hasta las piedras del primer plano.
La gran roca de la izquierda y la que está en el agua perdieron detalles y se fueron a negro porque están totalmente a contraluz.

Veamos la segunda:

En esta foto pasa lo contrario de la anterior. Primeramente el sol es un complemento, no es el objeto principal y luego, mi posición es a nivel del mar, por lo que no hay reflejos posibles en el agua o luz en otros elementos.
Acá busqué hacer el contraluz total de la hélice de manera que a través de su silueta pudiera saberse de qué se trataba.
La medición de la luz se hizo de una manera idéntica a la foto anterior. Entre las altas luces y las sombras hay tantos diafragmas de diferencia que es imposible para cualquier sensor o película manejarlos, de manera de mostrar detalles en ambas zonas.

Un detalle a tener en cuenta para realizar este tipo de fotografías es tratar de evitar el “flare” o luz parásita que se cuela en el lente de la cámara y hace aparecer anillos o círculos de luz coloreada en la imagen. Una manera de hacerlo es no utilizar filtros delante del lente a menos que éstos sean de excelente calidad y con tratamientos en su superficie.

El uso de parasol no ayuda dado que la luz incide desde un ángulo muy bajo.

Por último, la fotografía digital nos permite chequear al momento de hacer la toma y en el caso de no estar correcta, volver a intentar, así que no hay excusas para no comenzar a sacar hermosos amaneceres y atardeceres.


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