El diafragma es el dispositivo que regula la cantidad de luz que llegará al sensor de nuestra cámara digital o a la película de la cámara de rollo o carrete.

Este dispositivo, que se encuentra ubicado dentro del lente, cuenta con una serie de laminillas que al juntarse o separarse forman entre todas una abertura más o menos circular, a través de la cual ingresará la luz.

Pero, no sólo esto es lo que hace sino que además modificará la profundidad de campo.

Veamos de qué manera creativa podemos utilizar esta característica…

Antes de ver los ejemplos, aclaremos de qué se trata la profundidad de campo.

La profundidad de campo (DOF sus siglas en ingles) es la zona dentro de la cual todo lo que allí esté, saldrá enfocado. Es decir que del lugar que estemos enfocando habrá una zona por delante y otra por atrás que también estarán en foco. El tamaño de esta zona, que es más grande por detrás que por delante del lugar del foco, dependerá de dos factores, la distancia focal del lente y el diafragma elegido.

Para no complicar las cosas, por el momento dejemos la distancia focal de lado (será tema de otro post) y centrémonos en el diafragma.

Cuanto menor sea la abertura del diafragma, mayor será la profundidad de campo y viceversa.

La escalas de diafragmas varian según el lente, pero una escala clásica puede ser 1.8, 2, 2.8, 4, 5.6, 8, 11, 16. Para hacerlo más complicado todavía y al revés de lo que uno podría suponer, los números mayores indican diafragmas más chicos (cerrados). Pero esta regla nos ayudará a recordar: “si el número del diafragma es más grande, habrá más profundidad de campo” es decir que un diafragma 11 dará más profundidad de campo que uno 2.8. O sea que, con un diafragma 11 habrá una zona enfocada mucho más amplia que con uno 2.8.

Veamos ahora los ejemplos:

La fotografía que vemos a continuación está tomada con un diafragma muy cerrado, con un diafragma 16.

 

Si bien nuestro tema de interés en la foto es la flor del primer plano, al tener una zona de enfoque tan amplia, aparecen enfocados otros objetos (la flor cortada de arriba, las hojas del fondo, la flor marchita, etc.) que terminan haciendo confusa la lectura de la imagen, perdiendo interés nuestro centro de atención.

 

Abriendo el diafragma

Fíjense ahora el cambio que se ve en la imagen al ser capturada con un diafragma muy abierto, de 1.8

 

 

Con sólo utilizar un diafragma mucho más abierto, logramos desenfocar todos los elementos del fondo que distraían la atención sobre nuestra flor.

Al ver la fotografía los ojos van directamente sobre ella, no pasean por toda la imagen y se concentran en el punto de interés.

Como conclusión, si sus cámaras les permiten ajustar manualmente el diafragma, hagan la prueba. Esta técnica es ideal para hacer retratos.

 


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